Ronaldo, el goleador de la marca Nike

Por su gran cantidad de goles marcados, sus pases multimillonarios y por la publicidad, el brasileño hizo historia en el negocio del futbol.

En enero de 1997, Ronaldo firmó un contrato publicitario de por vida con Nike, algo que sólo había hecho el basquetbolista Michael Jordan.

La negociación, según reportó la prensa, fue por alrededor de 25 millones de dólares por 10 años.

Meses antes de que Ronaldo firmara su contrato de por vida, Nike se hizo sponsor de la selección de Brasil a cambio de unos 300 millones de euros por diez años. Y meses después, del Barcelona. En 1998, Nike lanzó los botines especiales para Ronaldo, los Mercurial Vapor R9, que marcaron un antes y un después en el marketing del fútbol, por el impacto, las ventas, la innovación, y la figura que representó el delantero para la compañía.

Cuando los diseñadores de Nike decidieron emplear toda su energía en desarrollar los botines más livianos de la historia, sólo había un candidato posible para ellos: el brasileño Ronaldo, el “Fenómeno”. Él fue elegido mejor jugador del mundo en 1996 y en 1997, ganó el Balón de Oro en 1997 como mejor jugador de Europa, y era propietario de una vitrina de trofeos tan repleta de los más grandes premios futbolísticos, que crujía ante la presión de tanta plata. Ronaldo, denominado por Nike como R9, iba a prestar su talento, su visión y, sobre todo, su velocidad vertiginosa para el diseño del botín más rápido de su generación.

Los Mercurial originales causaron el mismo revuelo que provoca un tiburón en un estanque lleno de peces. Y con R9, su probador oficial, todavía dominando el mundo cuatro años más tarde, los nuevos Mercurial Vapor fueron los botines más avanzados que habían surgido del laboratorio de Nike, justo a tiempo para el escaparate del mundial de 2002. Con el mundo mirando hacia el mundial de la FIFA en Corea y Japón, los defensores sintieron un escalofrío al ver a lo que iban a tener que enfrentarse. Y Nike seguía haciendo ruido con sus productos y su publicidad dentro del mundo del fútbol.

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No importa que peinado llevara, las miradas de los aficionados no se apartaban de los pies de R9 con sus Nike mientras realizaba el mejor campeonato mundial de su vida. Ocho goles en siete partidos. Dos de ellos en la mejor final de todas. Brasil batió el récord al hacerse con su quinto título mundial.

Resultaría sencillo decir de memoria o repasar el majestuoso currículum de Ronaldo, celebrar la grandiosidad de su carrera y concluir su trascendencia como leyenda del fútbol. Lejos de eso, cabe destacar la figura de Ronaldo como pionero. Más allá de ser el primer gran ídolo para la mayoría de chicos de toda una generación, ha sido además la primera gran figura mediática mundial del fútbol moderno, del fútbol de masas, globalizado y cobijado por Internet y las nuevas tecnologías. Y eso Nike lo aprovechó a la perfección.

Habrá quien pueda recordar la indiscutible trascendencia mundial de estrellas mediáticas como Pelé o Maradona mucho antes. Sin lugar a dudas, ambos astros tenían repercusión en todo el mundo, personalizaban el gran poder de atracción del fútbol y aprovechaban el peso de su imagen para protagonizar todo tipo de campañas publicitarias, no solo de índole deportiva. Y lo hacían a gran escala, sobre todo Maradona, que gracias al desarrollo de la televisión y a su absoluta presencia en cualquier rincón del planeta convirtieron a su persona en un verdadero icono, aglutinando diversos aspectos que hicieron de su figura un mito más propio de las estrellas de rock que de los atletas.

Pero Maradona no fue contemporáneo de Internet, y no fue explotado a nivel publicitario ni la mitad que “El Fenómeno”. Ronaldo sí estuvo en el lugar correcto en el momento más oportuno. Su eclosión futbolística fue acompañada de la internacionalización de su figura. Tras su paso por el Barcelona y su colosal temporada 96-97 nada volvió a ser igual. Gracias a Ronaldo, Nike empezó a arrebatarle definitivamente el mercado del fútbol a Adidas. Nike, a través de Ronaldo, vendía un producto difícil de rechazar. La fiesta del fútbol brasileño, los albores del famoso “Jogo Bonito” y su selección, la brasileña, convertida en los Globetrotters del mundo futbolístico. Basta recordar el histórico anuncio para promocionar la marca antes del Mundial de Francia ’98, donde las estrellas brasileñas, Ronaldo, Rivaldo, Romario, Roberto Carlos o Denílson, hacían las delicias de los pasajeros en un aeropuerto con los malabarismos propios de su fútbol. ¿Y quién mejor que Ronaldo para venderle ese abanico de valores al mundo? Ronaldo, además de brasileño y de virtuoso, era joven, de origen humilde y físicamente un fenómeno de la naturaleza. El primer futbolista-atleta, y Nike disfrutó de todos los beneficios de su imagen.

Nike acertó totalmente. Se consolidó como la marca deportiva de los deportistas de éxito, que además de triunfar en sus disciplinas, eran admirados por el virtuosismo de sus maneras. Y Ronaldo, el chico capaz de hacer que se parase el mundo cuando él jugaba, encarnaba a la perfección esas características tan propias del fútbol de ese momento. Verdaderamente Ronaldo se convirtió en una gran estrella publicitaria, podemos decir que fue el “goleador de la marca Nike”.

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